sábado, 15 de marzo de 2014
No puede ser.
No puede ser que un pibe suba a un colectivo con ansias de trabajar y que suba otro que quiere vivir fácil y lo mate.
No puede ser que el Estado Argentino, que tiene la obligación de proteger a los ciudadanos, esté pensando en que las causas que motivaron al asesino a que se produzcan los hechos, justifican la acción y no en las trágicas e irreversibles consecuencias que estas acciones provocan.
No puede ser que se mida con distinta vara a la víctima que al victimario.
No puede ser que se culpe a la sociedad toda por los malos hábitos de algunos.
No puede ser que yo esté sentenciado a muerte en cualquier esquina, porque en mi País haya personas que creen que los asesinos se arrepienten si los tratan con benevolencia.
No puede ser que mientras suceden estas cosas, haya personas que patean en contra del bienestar general y la defensa común, que en vez de encerrar y controlar a estos sujetos, los mantengan de vacaciones hasta que en poco tiempo el sistema les permita seguir con sus actividades delictivas y reincidir cuantas veces puedan.
No puede ser que yo esté escribiendo esto porque haya personas que estén tan sumergidas en los vericuetos del derecho que ya hayan perdido el rumbo y el sentido común, queriendo “Sacarle las balas” a nuestro Código Civil, única arma que tenemos para la defensa y protección de los ciudadanos de buena conducta.
No puede ser que esas balas se las den a los criminales para que nos maten por nada.
Señores funcionarios, bajen de el pedestal en el que creen estar, no sigamos sacrificando vidas de personas decentes, ¡No estamos en guerra! ¿O sí?
viernes, 17 de enero de 2014
Somos lo que comemos
Y duramos, duramos y no vivimos. Duramos porque nos mantenemos vivos pero sin vida, porque somos lo que comemos, pero no sólo es lo que ingerimos por la boca.
Comemos malos tratos, malos momentos, tragamos impotencia y eso va invadiendo nuestras entrañas.
Es el veneno que duerme y en algún momento aflora desde muy adentro. Y nos quieren curar desde afuera, pero el daño ya creció, se salió de cauce y no responde a la medicación.
No podemos luchar contra el propio cuerpo que busca su destino, de deterioro y autodestrucción , y así, terminamos aniquilados y entregados a la derrota, como el perro que vive atado y no logra una muerte decorosa.
Pagamos la última factura que nos propone la vida, nos vamos sin cuentas pendientes.
viernes, 10 de enero de 2014
A Luis
Sin saber a ciencia cierta, fuimos descubriendo el mundo.
El destino nos puso ahí, y entre juegos y tristezas inventamos leyes y
códigos de vida. Es el mismo destino, con sus propias leyes ocultas,
quién nos miente y provoca los desafíos.
Nos mide la templanza en las adversidades
Cuando ya no queda la presencia, se acrecientan los recuerdos y
los deseos del corazón, se convierten en plegaria
martes, 7 de enero de 2014
Amor adulto
No te voy a contar una historia rosa, por que a esta altura, los príncipes han dejado de ser azules y las princesas están desencantadas.
Lo que si te voy a contar es que las personas adultas que han vivido, o viven actualmente una relación de pareja, digamos incómoda, para no entrar en detalles, merecen darse otra oportunidad en la vida.
Estas personas que han prolongado en el tiempo una relación que cada vez se ha ido deteriorando más y más, que han tomado una determinación tan a la larga, han visto pasar la vida tras una utopía. Pensando que su pareja, en algún momento podrá llegar a considerar o darse cuenta y revertir la situación. Estas personas se han vuelto víctimas de sus propios y erróneos conceptos.
Entonces un día sin porque ni razón llega alguien que les mueve el piso, alguien en quién depositan su fe y sus esperanzas, alguien en quién creen ver el amor verdadero y definitivo, alguien en quien creen que pueden volcar sus expectativas y frustraciones. Pero a su vez ese alguien es distinto a lo conocido. Diferente a lo habitual. Y es ahí donde se presenta una dualidad de pensamiento, por un lado está lo de uno, lo habitual que rodeaba a la anterior pareja, y por el otro, lo nuevo, lo desconocido, y ahí es donde entra a tallar la fe en la otra persona.
Seguramente no te vas a enamorar como a los quince años. Pero este nuevo amor trae consigo una serie de elementos más importantes para la vida adulta que el amor en si, propiamente dicho. Este amor es débil y a la vez es suave y tierno, No es una pasión instintiva, pero trae compañerismo, complicidades, entendimiento de lo que necesita u ofrece la otra persona. No es un amor de arrebato, si no de calidez humana.
Por supuesto que es difícil integrar ésta novedad a nuestro entorno y a la aletargada vida que a través de los años nos fue llevando a esa situación incómoda a la que me refiero. Esto es lo más trabajoso de hacer para lograr ese poco de felicidad que nos está faltando. En esto es dónde hay que poner empeño para lograr nuestros deseos. Es donde hay que entender que no debemos sentir culpas, pues no las tenemos. Y si así fuera, que nuestro entorno comience a valorarnos por nuestras determinaciones, ya que tenemos todo el derecho a ser felices.
jueves, 2 de enero de 2014
Para 2014
No voy a decirte que deseo que este año esté colmado de felicidad, porque eso no es posible, si tú no quieres. No voy a decirte que deseo que desde el cielo baje una estrella y te de fortuna, porque no la necesitas para ti solo. Lo que si te propongo, es que en este nuevo año nos propongamos la Paz, en toda la extensión de la palabra, que dejemos de depender de los designios de quienes nos van diseñando la vida para vivir de nosotros. Te propongo que abramos los ojos y nos demos cuenta de la publicidad engañosa, pintada tan bonita, que parece real. Que salgamos del facilismo, que elevemos la mente y cuidemos el planeta. Que vivamos como seres humanos, desechando la felicidad aparente de los decorados de la TV. En fin, te propongo pensar y hacer algo bueno en vez de comprar la mediocridad hecha.
Es fácil mejorar nuestra calidad de vida solo tienes que desearlo y puedes hacerlo desde allí donde estás. Otros lo hicieron Luther, Gandhi, Lennon, Cabrál, Mandela y otros más fueron hombres y mujeres como tú y como yo, Muchos otros Hombres y mujeres en el casi anonimato lograron un poco de Paz. Pero falta mucho hacen falta más personas que entiendan la manera. Tú puedes, nosotros podemos.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
Sueños: La turbulenta relación entre la almohada y la cabeza
Dijo el poeta, como restándole importancia: “Los sueños, sueños son”.
Y luego, se habrá quedado dormido sin más ocurrencia.
Tamaña reflexión, me llevó a pensar en que no es así, que los sueños, son una parte importante en la vida de un ser humano.
Aunque otro literato opinó que toda la vida es un sueño. Y entre uno y otro extremo. Intuyo que
la vida es un balance entre sueños y realidades, y que un sueño puede ser realidad, si uno se lo propone.
Pero cuando uno tiene un sueño y no se atreve a cumplirlo, este sueño crece, cada vez más, con nuevos agregados y cada vez es más voluminoso hasta que se hace de tal tamaño que comienza a parecer una utopía.
Quién tiene sueños sabe que los sueños pueden ser realidades, que los sueños pueden cumplirse si no son extremadamente desmedidos y honestamente deseados.
Y bien se sabe, que los sueños quedan depositados en la almohada, que es donde van tomando forma y se corporizan, por eso es que cuando una cómoda almohada que hemos elegido para el mayor confort, se satura de pedazos de sueño, se transforma en incómoda y no podemos ya dormir.
La solución a este problema es cumplir nuestros sueños, por más descabellados que parezcan a nuestro entorno. Debemos imponernos nuestro propio criterio y así lograr que nuestra almohada vuelva a tomar forma y ser cómoda.
No conozco otra manera de poder dormir plácidamente y en paz con nuestro corazón.
Entonces, no sueñes: Despierta y vive tu sueño
sábado, 23 de noviembre de 2013
Orgullo
La falta de humildad en las relaciones humanas, parte de la falsa creencia que tenemos el derecho a estar vivos. Siendo que la vida es un regalo que se nos da cada día y que es nuestra obligación preservarla en armonía con la naturaleza y el medio que nos rodea.
-Carlos-
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