martes, 22 de marzo de 2011

Transformaciones
Si nos detenemos por un momento y miramos a nuestro alrededor, veremos que hay cosas que están bien y otras que están mal, de acuerdo a nuestra apreciación. Cosas que nos sirven y otras que no. ¿Pero quién tiene la balanza del bien y del mal? ¿Quien sabe en que platillo poner cada cosa?
Así es la vida, un trayecto entre la persona que somos al nacer y la que resulta luego de haber vivido…. Transformándonos día a día, así como nos cambia el cuerpo, nos cambia la mente. Y las cosas que eran buenas ya no lo son tanto, otras que estaban prohibidas ya no lo están. Cambian los gustos, las ilusiones, hay aspectos que pasan a valorizarse y otros que decantan.
Esto ocurre siempre, desde el momento del nacimiento, durante toda la vida… El mayor inconveniente ocurre cuando pretendemos una continuidad en nuestro estado, entonces vamos contra la naturaleza, pretendiendo mantener por mas tiempo valores que ya están caídos… La lactancia termina, la escuela termina, la época de crianza también finaliza. Todo debe concluir porque vienen otras cosas tras ellas.
Si no aceptamos la conclusión de las cosas nos perdemos lo que viene, o peor aún nos vienen de golpe todas juntas, y nos desesperamos y nos damos cuenta que el habernos negado a esos cambios graduales y naturales, nos trae aparejadas situaciones confusas y comenzamos a pensar en los “Si yo hubiera hecho tal cosa”.
No nos damos cuenta de esas cosas al momento que deberían suceder, por estar viviendo en un mundo material, donde vemos o que es mas entretenido ver TV que mirarse al espejo, donde es más importante ver que pasa en la vida de otros que en la nuestra propia y así hacemos que en nuestra existencia no pase nada, y como no pasa nada, nos enfrascamos en anécdotas tontas y ajenas.
Necesitamos energía para vivir, eso es indiscutible, pero eso no se logra solamente alimentándonos, porque para que esos nutrientes hagan el efecto deseado, debemos tener actitud positiva frente a la vida, de otra manera solo engordamos el cuerpo, ya que al estar la mente inactiva no se consume una gran parte las calorías adquiridas.
Cuando entré en un período “Zombi”. Fue fácil y natural aumentar considerablemente de peso, situación que fue revertida fácilmente , sin grandes cambios de alimentación, al lograr situarme nuevamente en la realidad, aceptando las cosas tal cuál son, sin vuelta de hoja.
Cuando aprendemos a canalizar la energía por los lugares correctos. Se nos abre un inmenso panorama de posibilidades para realizar nuestros objetivos y se nos presenta la realidad en toda su dimensión, pero acompañada de las ganas de lograr, de vivir en plenitud, de tomar nuestras riendas olvidadas, de concretar nuestros deseos, de darnos la importancia que debemos tener, de poder ser quién pensamos en algún momento que debíamos ser y que las vueltas de la vida con sus urgencias, nos llevó a postergar u olvidar lo necesario.
Nacemos con un equipaje que es nuestro cuerpo y nuestra alma, y la condición es que debemos conservarlos en buen estado durante e mayor tiempo posible.
De eso se trata la vida, todo lo demás son adornos….