miércoles, 4 de diciembre de 2013
Sueños: La turbulenta relación entre la almohada y la cabeza
Dijo el poeta, como restándole importancia: “Los sueños, sueños son”.
Y luego, se habrá quedado dormido sin más ocurrencia.
Tamaña reflexión, me llevó a pensar en que no es así, que los sueños, son una parte importante en la vida de un ser humano.
Aunque otro literato opinó que toda la vida es un sueño. Y entre uno y otro extremo. Intuyo que
la vida es un balance entre sueños y realidades, y que un sueño puede ser realidad, si uno se lo propone.
Pero cuando uno tiene un sueño y no se atreve a cumplirlo, este sueño crece, cada vez más, con nuevos agregados y cada vez es más voluminoso hasta que se hace de tal tamaño que comienza a parecer una utopía.
Quién tiene sueños sabe que los sueños pueden ser realidades, que los sueños pueden cumplirse si no son extremadamente desmedidos y honestamente deseados.
Y bien se sabe, que los sueños quedan depositados en la almohada, que es donde van tomando forma y se corporizan, por eso es que cuando una cómoda almohada que hemos elegido para el mayor confort, se satura de pedazos de sueño, se transforma en incómoda y no podemos ya dormir.
La solución a este problema es cumplir nuestros sueños, por más descabellados que parezcan a nuestro entorno. Debemos imponernos nuestro propio criterio y así lograr que nuestra almohada vuelva a tomar forma y ser cómoda.
No conozco otra manera de poder dormir plácidamente y en paz con nuestro corazón.
Entonces, no sueñes: Despierta y vive tu sueño
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